Thursday, October 15, 2009

Locked in syndrome

Así que al fin, después de casi 9 semanas, me retiraron el maldito catéter doble jota que me había estado torturando. Antes de que eso pasara varias personas me preguntaron si no estaba "algo nervioso" o si no sentía cuando menos un poco de miedo. En realidad nunca lo estuve, no porque me considere muy valiente ni porque no me importara mucho morir con tan poco glamour, se trataba al fin de una operación de rutina, creo que es más arriesgado manejar que hacerse una litotricia.

El punto es que lo único que me interesaba era la anestesia, la primera vez fue una cosa muy extraña algo como desvanecerse en un instante para despertar en otro, básicamente una ruptura temporal. Me intrigaba ahora saber si podía soñar en ese proceso o qué era exactamente lo que le pasaba al cerebro mientras uno está sedado. El anestesiólogo fue por demás escueto: "bloqueamos unos neurotransmisores para que no sientas nada..."

Unos minutos después me llevan al cuarto de operaciones y me ponen una vía para darme la anestesia, a diferencia de la vez pasada empecé a sentirme muy mareado y el proceso de mi pérdida de consciencia fue un poco más paulatino,quizás unos 30 segundos y una vez más desaparezco.



Repentinamente escucho voces y un ruido repetitivo...entonces entiendo que no sólo escucho sino que también estoy sintiendo una especie de golpes en el costado que acompañan al sonido de la máquina. Estoy despierto, trato de abrir los ojos...imposible. me doy cuenta de que mi brazo está cruzado sobre mi pecho y hago un esfuerzo desesperado por mover mi mano, un dedo, algo...nada. El ruido continúa, los golpes también y la plática entre los médicos que tienen que gritar para escucharse parece restarle un poco de seriedad a mi angustia. Siento como se mueven mis ojos debajo de mis párpados y aún así no logro abrirlos ni un milímetro, trato de decir algo pero entonces me doy cuenta de que tengo un objeto de plástico en la boca que me impide emitir cualquier sonido, creo que muevo la lengua pero para ese momento ya no estoy seguro de nada, sigo sintiendo los golpes en el costado y no puedo hacer nada. No tengo la certeza de cuánto tiempo estuve así, tal vez un par de minutos...eventualmente logré mover uno de mis pies, pero no pasaba nada, lo moví nuevamente un par de veces más, o al menos eso quería pensar, eso creía sentir.

Finalmente escuché a uno de los médicos decir: "movió el pie, pásale más"...

Así terminó mi momentáneo síndrome de encierro, desperté en otro cuarto demasiado mareado y así estuve la mayor parte del día... No podía dejar de pensar en La escafandra y la mariposa, si la película ya era lo suficientemente dramática creo que con esta experiencia no tengo ganas de verla nunca más.

En la vida siempre hay un peor escenario posible...la muerte no es la excepción.





Thursday, September 24, 2009

La eterna mente abismada de Charlie Kaufman



Synecdoche New York, el debut como director de Charlie Kaufman, es un ensayo imposible. Mejor dicho, una tesis sobre la imposibilidad, un absurdo que se esforzó en llevar a lo tangible (en este caso una película de 35 mm). La obra puede ser vista ya como una suma, ya como una continuación natural de los anteriores trabajos de Kaufman. La metaficción y un deseo incontenible por definirse, por explicarse, por diseccionar no su mente sino el satélite que la rodea. La parte por el todo, el todo inabarcable... la representación del simulacro del simulacro de la representación. Me releo escribiendo frases que intentan hacer algo similar que la película, y que encuentran un problema también similar, no tener otros medios que ellas para hablar de sí mismas.

Kaufman no intenta representar "la vida y su desorden narrativo" trata de mostrarse a sí mismo, los puristas me podrán rebatir que el autor no es la obra y que estoy sobreinterpretando,qué palabra más adecuada. Synecdoche New York es antes que otra cosa una exégesis, y hay que acotar el "texto" que interpreta: Caden Cotard, un director teatral, su doble y su actor. El grado del patetismo de estos "tres personajes en busca de una obra" llega a extremos dolorosos, donde resulta difícil discernir las intenciones... la obra camina por una cuerda muy floja que atraviesa una laguna de efectismo descarado. Se trata también de un largo recorrido cuyas licencias temporales se debaten entre lo onírico y lo hiperrealista.

Cuando salí de la sala me sentí agotado, porque sí, quizá el intento de Kaufman es demasiado, no podría ser de otro modo, en eso descansa el tenue hilo argumental...existen demasiadas partes de demasiados todos. Esta obra no se propone sorprendernos, ningún espectador con una mínima referencia del director podría. Esto no es "original", es más de lo mismo, eso mismo que siempre será más de lo que podamos enunciar, pero que algunos, tampoco podemos dejar de intentarlo.








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Tuesday, September 8, 2009

camino

I wrapped my tears in an ellum leaf,
And left them under a stone,
And now men call me mad because I have thrown
All folly from me, putting it aside
To leave the old barren ways of men.
-Ezra Pound

Miro un camino que conozco,
Un rastro familiar

La espiral...

Lo que aprendo
Lo que sé.

La conciencia ensimismada.

Y a pesar de todo,
En mi sombra crece el olvido,
mi voz es una piedra cayendo.

Los hombres como yo morimos solos.




Monday, August 17, 2009

Restart... not quite

Mi actual estado semiconvalecente me ha impulsado a iniciar esta "nueva" compilación de registros. Como ocurre con frecuencia los inicios son dudosos y difusos, esto empero, no debería considerarse como tal y de ahí el título de esta entrada. Mis motivos están más allá del tiempo extra que me proporciona un catéter doble jota, quiero encontrarlos. Un buen hombre a quien tengo la fortuna de tener como amigo me ha dicho contadas pero signifitivas ocasiones que debo escribir más, que debo escribir en forma, que debo escribir. Creo que tiene un poco de razón, y pienso más allá de las palabras por venir que también me debo esto desde otra parte. Ocurre pues, que los parangones son demasiado abrumadores, que uno no puede empezar desde la nada porque uno sabe más que eso, sucede que eso me ha detenido tal vez más allá de lo deseable. Aspiro a lo breve, a lo poco, a lo simple, en suma... a lo más difícil.

Con esto en cuenta me suscribo a esos empeños, me pongo la vara alta y (me) recuerdo de qué es lo que se trata:

"En mi alma innoble y profunda registro, día a día, las impresiones que forman la substancia exterior de mi conciencia de mí. Las pongo en palabras vagabundas, que desertan de mí desde que las escribo, y yerran, independientes de mí, por pendientes y céspedes de imágenes, por hileras de conceptos, por veredas de confusiones. Esto no me sirve de nada, pues nada me sirve de nada. Pero me tranquilizo escribiendo, como quien respira mejor sin que la enfermedad haya pasado."

Fernando Pessoa, El libro del desasosiego.

Hay que saber estas cosas.